Cholado de Jamundí: origen, tradición y por qué identifica al municipio

Hay comidas que simplemente se disfrutan y otras que terminan convirtiéndose en parte de la identidad de un territorio.

En Jamundí, Valle del Cauca, eso ocurrió con el cholado.

Hielo raspado, frutas, sabores dulces y diferentes ingredientes se combinan en una preparación que hoy puede encontrarse en distintos lugares de Colombia. Sin embargo, Jamundí mantiene una relación especial con este producto.

Tan fuerte es esa relación que al municipio se le reconoce popularmente como la tierra del cholado, existe un parque asociado a los choladeros y se realizan festivales dedicados específicamente a esta tradición gastronómica. La propia Alcaldía de Jamundí identifica al cholado como una preparación originada en el municipio y como parte de su patrimonio gastronómico cotidiano.

Pero ¿cómo una preparación aparentemente sencilla terminó representando a todo un municipio?

La respuesta tiene que ver con algo mucho más grande que una receta.

Tiene que ver con tradición, familias, trabajo, turismo y memoria colectiva.

¿Dónde nació el cholado?

Cuando se habla del origen del cholado aparecen diferentes versiones transmitidas durante años.

Lo que sí puede afirmarse con mayor seguridad es que Jamundí reivindica el origen de esta preparación como parte de su tradición local.

La Alcaldía municipal ha señalado expresamente al cholado como un producto creado en Jamundí y ha desarrollado festivales y actividades turísticas para preservar y promover esa relación histórica.

Otros medios regionales y nacionales también identifican a Jamundí como lugar de origen del cholado.

Determinar quién preparó exactamente el primero, en qué año ocurrió o cuál fue la receta original es más difícil.

Existen relatos locales que atribuyen un papel importante a vendedores jamundeños que comercializaban raspados y preparaciones refrescantes décadas atrás. Una versión publicada por El País menciona a Héctor Samuel Bonilla como uno de los personajes vinculados con la popularización temprana de una preparación conocida como “Mata guayabo”. Sin embargo, ese relato forma parte de la memoria oral recogida por el medio y no debería confundirse con una certificación histórica definitiva sobre un único inventor.

Y quizá ahí está una parte interesante de la historia.

El cholado probablemente debe entenderse menos como una creación repentina y más como una preparación que fue evolucionando dentro de una comunidad.

Antes del cholado estaban los raspados

Para comprender el cholado hay que pensar primero en algo mucho más sencillo:

el hielo raspado.

En una región cálida como el Valle del Cauca, las preparaciones frías tienen una ventaja evidente.

Son refrescantes, fáciles de consumir mientras se camina y pueden combinarse con sabores dulces y frutas tropicales.

Los raspados fueron formando parte de esa cultura popular.

Con el tiempo comenzaron a agregarse ingredientes.

Frutas.

Almíbar.

Dulces.

Leche condensada.

Preparaciones de fruta.

Y otras combinaciones según cada vendedor.

Así, aquello que podía comenzar como hielo con sabor terminó convirtiéndose en algo mucho más abundante.

¿Qué lleva un cholado?

No existe necesariamente una única fórmula que todos los choladeros deban seguir.

Esa diversidad también forma parte de su atractivo.

Una versión contemporánea suele partir de hielo raspado y agregar diferentes frutas y complementos dulces.

Entre las frutas pueden encontrarse, dependiendo del establecimiento y de la temporada:

banano, piña, papaya, fresa, manzana, uvas o lulo.

A ellas se suman ingredientes como leche condensada, preparaciones de mora, jarabes y otros acompañamientos.

Radio Nacional, al incluir el cholado entre las comidas representativas del Valle del Cauca, describe precisamente esta combinación de hielo raspado, frutas y componentes dulces.

Pero una lista de ingredientes no explica realmente qué es un cholado.

La experiencia está también en verlo preparar.

El hielo.

Las capas.

Los colores.

La fruta.

El tamaño.

Y finalmente esa mezcla que obliga muchas veces a utilizar cuchara antes de poder beberla.

Es justamente esa abundancia lo que diferencia al cholado de un raspado sencillo.

El cholado no siempre fue como lo conocemos hoy

Las recetas tradicionales rara vez permanecen completamente inmóviles.

Cambian.

Se adaptan a los gustos.

Aparecen nuevos ingredientes.

Cada vendedor incorpora pequeñas variaciones.

El cholado también siguió ese camino.

Relatos de choladeros recogidos en medios regionales indican que las primeras versiones eran considerablemente más sencillas y que posteriormente fueron incorporando diferentes frutas y complementos hasta adquirir la apariencia abundante que hoy asociamos con el producto.

Eso significa que hablar del “cholado original” no necesariamente implica que todos los ingredientes que actualmente vemos hayan estado presentes desde el comienzo.

Lo importante es la evolución.

Cada generación fue agregando algo.

Y esa capacidad de cambiar sin perder la identidad posiblemente explica parte de su éxito.

Del vendedor callejero al Parque del Cholado

Aquí ocurre algo especialmente interesante.

Muy pocos productos gastronómicos terminan transformando también el espacio urbano de una ciudad.

En Jamundí, el cholado llegó a ese punto.

El municipio cuenta con un espacio reconocido popularmente como Parque del Cholado, alrededor del cual se concentra buena parte de esta actividad gastronómica.

La promoción turística municipal invita precisamente a los visitantes a acercarse al parque, escoger entre distintos choladeros y experimentar esta preparación como parte de una visita a Jamundí.

Eso cambia la dimensión del producto.

Ya no estamos hablando simplemente de un vendedor.

Estamos hablando de un lugar al que las personas van porque quieren comer cholado.

El producto se convierte entonces en motivo de viaje.

Los choladeros también son parte de la tradición

Un error sería hablar únicamente del producto y olvidar a quienes lo preparan.

Detrás de cada vaso existe un oficio.

Durante años, diferentes familias y vendedores han construido su actividad económica alrededor del cholado.

La Asociación de Choladeros de Jamundí, conocida como ACHOJA, agrupa decenas de puestos dedicados a esta tradición.

En diferentes ediciones de los festivales municipales, la Alcaldía ha informado la participación de alrededor de 40 puestos de choladeros asociados.

Esto permite entender el cholado desde otra perspectiva.

No es únicamente patrimonio gastronómico.

También es trabajo.

Es emprendimiento.

Es conocimiento transmitido.

Y para varias familias es una actividad económica que ha pasado de una generación a otra.

Una tradición que aprende la siguiente generación

Precisamente esa transmisión generacional aparece en las actividades que el municipio ha organizado alrededor del producto.

En el Festival del Cholado de 2022, por ejemplo, se realizaron actividades en las que niños de familias vinculadas con los choladeros participaron en muestras de preparación.

La escena representa algo importante.

Una tradición no continúa solamente porque exista una receta escrita.

Continúa porque alguien aprende a prepararla.

Porque observa.

Pregunta.

Ayuda.

Trabaja al lado de otra persona.

Y finalmente desarrolla su propia forma de hacerlo.

Así se conserva una cocina popular.

El Festival del Cholado

Cuando una comida tiene su propio festival, ya estamos hablando de algo que supera ampliamente el terreno gastronómico.

Jamundí celebra desde hace años actividades dedicadas a exaltar el cholado.

El calendario municipal ha incorporado una celebración relacionada con el producto alrededor del 20 de julio, y diferentes administraciones han desarrollado versiones y formatos del festival.

En julio de 2025, por ejemplo, la Alcaldía informó que el Festival del Cholado “El Original” reunió a los 40 choladeros vinculados con esta tradición y que durante las jornadas se vendieron más de 5.000 productos entre cholados, luladas, raspados y otras preparaciones.

El dato sirve para dimensionar algo.

El cholado ya no funciona solamente como un postre que comen los habitantes del municipio.

También atrae visitantes.

Genera eventos.

Moviliza ventas.

Y ayuda a proyectar la identidad de Jamundí fuera de sus fronteras.

¿Por qué Jamundí es conocido como “la tierra del cholado”?

Las ciudades reciben apodos por muchas razones.

A veces por su geografía.

Otras por su historia.

También por su música o por algún producto que termina representándolas.

En Jamundí ocurrió esto último.

La asociación entre el municipio y el cholado se ha vuelto tan fuerte que la propia comunicación institucional utiliza frecuentemente esa relación para describirlo.

Incluso cuando la Alcaldía ha querido destacar que Jamundí posee muchos otros atractivos culturales y naturales, ha reconocido que el municipio es comúnmente identificado como la tierra del cholado.

Y eso demuestra la fuerza de una marca cultural que no fue diseñada en una oficina.

Fue construida durante años por los propios habitantes.

¿Por qué el cholado funciona tan bien como símbolo?

Hay varias razones.

Es fácil de reconocer

Un vaso de cholado tiene una apariencia particular.

Colores intensos, frutas, hielo y diferentes capas permiten identificarlo rápidamente.

Está relacionado con el clima

En una región cálida, una preparación fría tiene sentido.

No se siente importada o desconectada del territorio.

Utiliza frutas

El Valle del Cauca posee una fuerte cultura gastronómica relacionada con frutas tropicales.

El cholado aprovecha precisamente esa diversidad.

Es popular

No nació como un producto exclusivo.

Es comida de calle y de paseo.

Puede disfrutarse en familia, con amigos o durante una visita de unas pocas horas.

Tiene espectáculo

Ver cómo preparan un cholado también forma parte de la experiencia.

La cantidad de ingredientes, las capas y el tamaño hacen que la preparación tenga un componente visual.

Se puede reinventar

Cada choladero puede ofrecer pequeñas variaciones.

Eso mantiene vivo el producto.

Cholado, cholao o raspado: ¿son lo mismo?

En conversaciones cotidianas es frecuente escuchar diferentes términos.

Cholado y cholao suelen utilizarse para referirse a la misma preparación, siendo “cholao” una forma coloquial muy extendida en el Valle del Cauca.

Un raspado, en cambio, suele ser una preparación más sencilla basada principalmente en hielo raspado y sabores o jarabes.

El cholado contemporáneo normalmente incorpora una cantidad mayor de frutas y acompañamientos.

Esta diferencia también ayuda a entender su evolución.

El cholado puede verse como parte de una tradición de preparaciones con hielo raspado que terminó desarrollando una identidad propia.

¿Por qué hay cholados en Cali si son de Jamundí?

Porque las tradiciones gastronómicas viajan.

Cuando un producto funciona, las personas llevan la receta y el conocimiento a otros lugares.

Cali desarrolló también sectores conocidos por vender cholados y el producto terminó convirtiéndose en parte de la oferta gastronómica del área metropolitana y del Valle del Cauca en general.

Un relato sobre la expansión del producto hacia Cali recuerda cómo familias vinculadas con Jamundí aprendieron la preparación y posteriormente desarrollaron negocios en la capital vallecaucana.

Por eso hoy es posible comer cholado en muchos lugares.

Pero esa expansión no eliminó la asociación histórica con Jamundí.

Al contrario.

La hizo más conocida.

El cholado como atractivo turístico

Hay viajeros que se desplazan para conocer una iglesia.

Otros visitan un municipio por una cascada.

Algunos viajan para asistir a un concierto.

Y también existen personas que hacen un recorrido simplemente porque quieren probar algo.

Eso es turismo gastronómico.

Jamundí tiene una ventaja importante en este sentido.

El cholado es un producto suficientemente reconocido para actuar como puerta de entrada.

Una persona puede llegar al municipio únicamente buscando probarlo y terminar descubriendo:

su zona rural;

sus comunidades afrodescendientes;

ríos y senderos;

restaurantes campestres;

tradiciones culturales;

y otros productos gastronómicos.

Por eso el cholado tiene un valor turístico superior al propio vaso que se consume.

Ayuda a atraer visitantes hacia el territorio.

El cholado y la economía local

También existe otra dimensión que pocas veces piensa el consumidor.

Cada cholado activa una pequeña cadena económica.

Se necesita hielo.

Fruta.

Leche condensada y otros insumos.

Vasos.

Utensilios.

Transporte.

Proveedores.

Personas que preparan.

Personas que atienden.

Y establecimientos donde se comercializa.

Cuando cientos o miles de visitantes llegan durante festivales o fines de semana, esta actividad puede beneficiar también a otros comercios.

Restaurantes.

Tiendas.

Transporte.

Recreación.

Turismo rural.

El éxito de un producto gastronómico puede terminar generando movimiento económico alrededor de todo un municipio.

Probar un cholado también puede ser el comienzo de un recorrido

Si visitas Jamundí por primera vez, no tienes que limitar tu experiencia a llegar, comer un cholado y regresar.

Puedes utilizarlo como parte de un recorrido.

Por ejemplo:

Mañana: conocer el centro de Jamundí.

Mediodía: probar gastronomía campestre.

Tarde: visitar alguno de los atractivos naturales o culturales disponibles.

Final de la tarde: regresar al Parque del Cholado.

De esa manera, el cholado funciona casi como el cierre simbólico del día.

También puedes hacerlo al contrario.

Empezar con el producto que hizo famoso al municipio y después salir a descubrir qué más existe detrás de esa fama.

¿Cuál es el mejor cholado de Jamundí?

Esta probablemente sea una pregunta sin una única respuesta.

Y posiblemente sea mejor así.

Los diferentes puestos tienen seguidores y pequeñas variaciones en ingredientes, cantidades y preparación.

En lugar de buscar desesperadamente un ganador absoluto, una experiencia más interesante puede ser probar distintas opciones en diferentes visitas.

Preguntar qué recomienda cada choladero.

Observar cómo lo prepara.

Y finalmente escoger tu favorito.

La tradición gastronómica también se disfruta comparando.

Preguntas frecuentes sobre el cholado de Jamundí

¿El cholado nació en Jamundí?

Las fuentes oficiales de la Alcaldía de Jamundí identifican al cholado como una preparación originaria del municipio y como parte de su tradición gastronómica.

¿Quién inventó el cholado?

Existen diferentes relatos locales sobre las personas que participaron en sus primeras etapas y popularización. Algunas crónicas mencionan a Héctor Samuel Bonilla como una figura relevante en esa historia, pero no existe en las fuentes oficiales consultadas una atribución histórica suficientemente documentada que permita afirmar de manera definitiva que una única persona inventó por sí sola el cholado.

¿Qué ingredientes tiene?

La preparación actual suele utilizar hielo raspado, frutas y diferentes complementos dulces. Los ingredientes concretos pueden variar entre choladeros.

¿Dónde probar cholado en Jamundí?

Uno de los espacios más representativos es el Parque del Cholado, donde se concentran diferentes vendedores especializados en esta preparación.

¿Jamundí tiene Festival del Cholado?

Sí. El municipio ha realizado diferentes ediciones de festivales dedicados al producto, con participación de choladeros locales y actividades culturales.

¿Cholado y cholao significan lo mismo?

En el uso cotidiano del Valle del Cauca, “cholao” es una forma popular de llamar al cholado.

Mucho más que hielo y fruta

Cuando un visitante observa un cholado por primera vez probablemente vea hielo, frutas, colores y algo dulce.

Para Jamundí significa mucho más.

Representa vendedores que convirtieron una preparación popular en una actividad económica.

Familias que aprendieron un oficio.

Generaciones que modificaron una receta.

Visitantes que llegan buscando probarla.

Festivales construidos alrededor de ella.

Y un municipio que terminó siendo reconocido fuera de sus fronteras gracias a un vaso lleno de hielo y fruta.

Tal vez esa sea la razón por la que el cholado identifica tan bien a Jamundí.

No fue simplemente elegido como símbolo.

Se convirtió en uno.

Descubrir Jamundí después del cholado

El cholado puede ser una excelente puerta de entrada al municipio, pero Jamundí tiene mucho más por conocer.

Si estás organizando tu viaje, también puedes consultar nuestras guías:

Qué hacer en Jamundí: 12 planes para descubrir el sur del Valle del Cauca

Jamundí en un día: itinerario de mañana a noche para visitantes

Qué comer en Jamundí además del cholado: sabores para probar

De esta manera puedes combinar gastronomía, historia, cultura y naturaleza durante tu recorrido.

Y si estás utilizando Cali como base para conocer diferentes municipios del Valle del Cauca, puedes regresar después de tu visita y continuar explorando otros destinos del departamento.

Hotel Siglo 21, en Cali, puede ser un punto de alojamiento para viajeros que quieren descubrir no solamente la ciudad, sino también todo lo que existe a su alrededor.

Porque a veces conocer un territorio comienza con algo tan sencillo como probar uno de sus sabores más representativos.